Historia de Pasion.

Estepona, pueblo enclavado en la malagueña Costa del Sol, se dispone a vivir como cada primavera esa explosión de sentimientos, emociones y belleza que supone la Semana Santa.                   

   La Pasión de Estepona, al igual que los demás pueblos y ciudades de Andalucía, muestra a sus habitantes y a todos los que nos visita esa expresión de fe que no se queda solo en el interior de sus templos, sino que también se desparrama por sus calles y plazas en la Semana Grande de los cristianos, para recordar nuevamente la pasión y muerte de Jesús, el Señor, y su Gloriosa Resurrección al tercer día, haciéndole despertar al espectador ese sentimiento que le empuja a reconocer al Hombre clavado en la Cruz como el Dueño y Señor de su vida.                                           

   La Pasión de Estepona, una ventana que retrocede dos mil años en la historia para revivir aquella historia que cambió y revolucionó para siempre la Historia de la Humanidad.  

                                               

  La Semana Santa de Estepona siempre se ha celebrado tras la Reconquista a nivel litúrgico, una vez que los Reyes Católicos mandaron a construir la desaparecida Iglesia de los Remedios (conservándose de ésta la torre), pero pocos datos tenemos del origen procesionista en la ciudad.             

    Cuenta la leyenda que unos jóvenes iban andando a través de una zona muy boscosa, no muy lejana del pueblo, y hallaron una imagen de un crucificado. Éstos fueron a prisa a contárselo a los vecinos. Tal era la expectación y emoción al verlo que decidieron construirle una ermita en el mismo lugar con los árboles y ramas del entorno, que tuvieron que talar para dejar espacio libre para su edificación. Al crucificado se le puso el nombre de Cristo de la Veracruz, despertando una gran devoción en los vecinos del lugar.              

   Esta imagen del crucificado pudiera ser atribuida a los primeros cristianos que residían en el pueblo y que escondieron durante la invasión musulmana, por lo que se puede pensar que esta imagen era anterior al año 1400, pero dado los pocos datos históricos, se desconoce la fecha de realización y si se hacía algún evento litúrgico importante en torno a ella. Sólo sabemos que fue descubierta en torno al año 1452 y que los primeros cristianos que habitaron esta villa se debe a una cesión del rey nazarita Ismaíl al rey Alfonso XI en torno al año 1315 y que hubieron de abandonarla de forma precipitada en la época de Yusuf I, hacia el 1335.                                                             

   No hay más datos de si se hacía durante los siguientes siglos alguna actividad procesionista con tal imagen.    

    En torno al siglo XIX tenemos algunos datos sobre la actividad procesionista en Estepona en la que se hacía un pequeño viacrucis con la imagen del Crucificado.                                              

   A finales del XIX y principios del XX se constituye la Hermandad de la Vera+Cruz y sacan en procesión la esfigie del Crucificado, acompañado por la talla de una virgen dolorosa, en la noche del Jueves Santo, y el Viernes Santo un Cristo yacente, acompañado por la misma virgen dolorosa, que se le cambiaba el traje de Reina por el negro luto, convirtiéndose en Virgen de la Soledad. Estas procesiones eran continuada todos los años, excepto el parón del año 1931, con el alzamiento de la Segunda República, y en 1936 con la Guerra Civil española, donde la soberbia y la ira de algunos vecinos quemaron la Iglesia, quedando todo destruido.                                                          

   En 1940, se retoma la actividad procesionista encargándose la nueva imagen del Crucificado y de la Virgen de los Dolores a Castillo Lastrucci, que se continuó hasta 1966, pues ese año, el párroco decidió de no sacar la procesión, continuándose tal parón hasta 1980.                                                      

En los años cuarenta se había construido en las afueras del centro de la ciudad y muy cerca del puerto una pequeña barriada habitada por pescadores, conocida popularmente como "el barrio de los pescadores". En ella había una pequeña Iglesia, cuya titular era Nuestra Señora del Carmen, puesto que Ella es patrona de los pescadores y el lugar donde estaba esta Iglesia era al 100% pescador.                      

    El párroco encargado de esta zona del pueblo, dado que no había procesiones, debido a la suspensión de la salida de la Vera+Cruz por parte del párroco de los Remedios en los años 60, propició la organización de un viacrucis con los jóvenes del instituto, donde impartía clase de religión, por las calles del barrio, puesto que estos no sabían que era las procesiones de Semana Santa.                                              

    Tal viacrucis comenzó en el año 76 y la participación fue masiva por parte de los ciudadanos de Estepona.                          

    Tal hecho motivó que un esteponero de adopción, y sevillano de nacimiento, propusiese al párroco la organización de una cofradía de Semana Santa. Este aceptó y fue el comienzo de la Hermandad del Amor, un Nazareno con la cruz a cuesta, obra de J. Bernabé Britto, haciendo su primera estación penitencial en el año 82, en solemne viacrucis por el entorno de la barriada de los pescadores. El pueblo entero se volcó con tan grande acontecimiento, y la respuesta popular fue masiva.                 

    Estepona vuelve a oler a incienso por las calles, después de veinte años sin procesiones, la Semana Santa ya solo no se vive en el interior de los templos, la fe sale a las calles, este es el nuevo resurgir de la Semana Santa de Estepona.                                                        

    En el año 85 se agrega una talla mariana, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Esperanza, acompañando a su Hijo en las últimas horas de su vida, en la noche del Viernes Santo, siendo esta la única procesión en el pueblo de Estepona, hasta que se reorganiza en el año 89 la Antigua Cofradía de la Vera+Cruz.                                                      

Con la muerte del párroco de los Remedios acaecida en el año 1986, el conocidísimo Padre Manuel (q.e.p.d.), los hermanos de la Vera+Cruz comenzaron a reunirse para intentar re-organizar la Cofradía más señera de Estepona, puesto que no volvió a pisar la calle en el año 1966 por decisión del entonces párroco.                                          

   Tras mantener contactos con el nuevo sacerdote de los Remedios, D. Francisco Pérez Llorente (q. e. p. d.), y el apoyo de la Hermandad del Amor, el Obispado de Málaga aprueba los nuevos Estatutos, quedando constituida la nueva Junta de Gobierno, encabezada por José Cortés. Y en la Semana Santa de 1989 se reabren de nuevo las puertas de los Remedios y casi todo un pueblo se agolpa en la recoleta Plaza de San Francisco y arrededores para poder grabar en sus retinas aquellos momentos que sólo eran rememorados por los más ancianos, la salida del Santo Cristo de la Vera+Cruz, o lo que es lo mismo, del Señor de Estepona, después de más de dos décadas sin pisar las calles del pueblo.                                                               

   La Vera+Cruz está de nuevo en la calle, la gente apiñada vitorean y aplauden sin cesar a tan venerada y milagrosa imagen del Señor de Estepona, las saetas se suceden por doquier, las lágrimas de muchas ancianas asoman por sus mejillas al ver aquella imagen de Cristo muerto de nuevo procesionando. Muchos años esperando tan deseosa salida y que pudo hacerse realidad en aquella Semana Santa del año de gracia de 1989.                                                                  

   Junto a Él, le acompaña la joya más preciada y hermosa que hiciera Castillo Lastrucci para tan venerable hermandad: Nuestra Señora de los Dolores. Señora enlutada, con porte de Reina y Madre sufriente, que en su jovencísimo y delicado semblante, mantiene la desesperación y el desconsuelo de ver morir a su Hijo, fortalecida por todo un pueblo que la quieren y hacen suyo su dolor.                                                                  

 Estepona vuelve a vibrar en Semana Santa. Las dos hermandades, el Amor y la Vera+Cruz, se afanan en hacer un trabajo bien hecho durante el año, para luego demostrar su fe dignamente con las procesiones de sus titulares, haciéndolas llegar al pueblo que las vio nacer. Juntas caminan durante varios años, engradeciendo la Semana Santa, hasta que comienza a florecer la que será la hermandad más joven, el Cautivo.                                                            

 

 
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